“El propósito
de nuestra instrucción es el amor” (1 Timoteo 1:5).
Una de las expresiones que escucharás en tu diario
caminar con el Señor es “sana doctrina”. La palabra para doctrina simplemente
significa instrucción y enseñanza. La doctrina buena y saludable les enseña a
las personas los caminos de Dios, y les informa de Sus propósitos y de Su
verdad.
Sin sana doctrina, los que conformamos la iglesia
podemos ser “sacudidos por las olas y llevados de aquí para allá por todo
viento de doctrina” por personas falsas que causan buena impresión y por nuestros “propios deseos”. La sana
doctrina nutre a la iglesia y proporciona una base para corregir a las personas
que se salen de las bases de la verdad de Dios.
La única fuente de la buena doctrina es la Biblia.

